Muchas personas acuden a nuestro crematorio de animales en Valencia para dar el último adiós a su más fiel amigo. Aquel que, sin rencores y con todo el cariño del mundo, ha compartido con su dueño la más maravillosa de las experiencias, su amistad. Varios de estos animales domésticos no han tenido un pasado feliz. Pero, por fortuna, existen asociaciones, protectoras y, en general, buenas personas que quieren dar una segunda oportunidad a estos compañeros peludos.

En ocasiones, antes de que un animal sea adoptado por una familia que lo cuide durante el resto de sus días, estos simpáticos amigos pasan un tiempo de transición en una casa de acogida. A veces, las malas condiciones en las que llegan a estas casas hacen que su familia de acogida tenga que visitarnos al crematorio de animales en Valencia para, por lo menos, darles la despedida que se merecen.

En el proceso de adopción de un animal, es muy importante que la casa de acogida entienda que su estancia es temporal. Deberá dar las pautas y educación necesarias al perro o gato para que, posteriormente, la familia adoptiva no se encuentre con una mascota inestable. Es uno de los objetivos principales de la acogida: estabilizar al animal y darle todos los cuidados necesarios. Esto implica no solo darle cariño, sino también encargarse de llevarlo al veterinario siempre sea necesario.

Las casas de acogida son fundamentales para paliar el elevado número de animales abandonados. No existen muchas protectoras ni asociaciones que dispongan de un gran lugar habilitado para un sinfín de mascotas que se enfrenta cada día a los peligros de la calle. Por ello, la disponibilidad de una casa que cuide y quiera a esa mascota es vital, pues es el principio de una segunda vida.

En Cresma defendemos los derechos de los animales y admiramos la labor de todos aquellos valientes que quieren mejorar el mundo.